La Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB)
Se manifiesta en bovinos con una serie de síntomas neurológicos y cambios de comportamiento progresivos. Entre los síntomas más comunes están la agresividad, nerviosismo, hiperestesia (sensibilidad aumentada a estímulos como sonido o tacto), dificultad para coordinar movimientos, marcha anormal o ataxia, temblores, y dificultad para levantarse. También puede haber pérdida de peso y disminución en la producción de leche. Estos síntomas empeoran gradualmente con el tiempo hasta causar reconvenía (incapacidad para levantarse), coma y muerte, lo que hace que la enfermedad sea siempre mortal.
Para diagnosticar la EEB, no existe un método confiable para animales vivos. El diagnóstico definitivo se realiza post mortem mediante pruebas histopatológicas del tejido cerebral, donde se observa el típico daño espongiforme. Además, se utilizan técnicas inmunohistoquímicas, Western blot
y pruebas analíticas rápidas (ELISA, prueba de flujo lateral) para detectar la presencia de priones anormales en el cerebro, confirmando así la enfermedad en animales sospechosos.
En suma, los síntomas incluyen cambios neurológicos y de comportamiento progresivos y mortales, y el diagnóstico se confirma principalmente con pruebas en el tejido cerebral tras la muerte del animal

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