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Causas y agente transmisor de la EEB

 

 Causas y agente transmisor de la EEB

¿Qué son los priones?

Los priones son la clave para entender esta enfermedad. Imagina que una proteína normal de tu cerebro
es como una hoja de papel bien doblada. Los priones son esa misma proteína, pero mal doblada. Esta forma incorrecta no solo la hace disfuncional, sino que además tiene la capacidad de "contagiar" a las proteínas normales para que se plieguen de manera errónea, como una reacción en cadena.

A diferencia de los virus o las bacterias, los priones no son seres vivos y no tienen material genético (ADN o ARN). Son simplemente proteínas infecciosas. Su forma anómala es lo que les da su poder destructivo. A medida que más proteínas se pliegan incorrectamente, se agrupan y forman placas o depósitos que dañan y destruyen las células nerviosas. Esto es lo que causa que el cerebro adquiera esa apariencia de esponja, de ahí el nombre "encefalopatía espongiforme".

¿Cómo se transmitió la enfermedad?

La EEB se convirtió en un problema grave por la forma en que se alimentaba al ganado en el pasado. Para aumentar la producción de carne y leche, se usaban harinas de carne y hueso (HCH). Estas harinas se hacían con los restos de animales, incluyendo partes de rumiantes que ya estaban infectados.

Cuando las vacas sanas comían este alimento contaminado, los priones pasaban a su cuerpo y comenzaban a dañar su sistema nervioso. Esta práctica de canibalismo forzado fue la principal vía de transmisión y amplificación de la enfermedad.

Impacto y medidas de control

La preocupación por la EEB no se limitó a las vacas. Se descubrió que una variante de la enfermedad podía afectar a los humanos, conocida como la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vECJ). Esta variante humana se asoció con el consumo de carne de vacuno infectada.

Debido a los riesgos, se implementaron medidas de control muy estrictas en todo el mundo, siendo la más importante la prohibición total de incluir proteínas de origen rumiante en la alimentación de otros rumiantes. Esta medida rompió la cadena de transmisión y ha sido fundamental para controlar y casi erradicar la enfermedad en el ganado.


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